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Publication #FCS7216-Span

El Tercer Paso en el Desarrollo Sostenible de la Comunidad: Desarrollar una Visión Común 1

M.E. Swisher, Sandra Rezola and James Sterns2

El desarrollo participante incluye personas con distintas percepciones, motivaciones y valores. Por lo tanto, la realización de un plan de desarrollo sostenible requiere que los participantes identifican los valores comunes entre ellos y centrales al identidad cultural de la comunidad. Debido a las relaciones entre la calidad ambiental, la salud de la comunidad y la calidad de vida de sus miembros, un enfoque en la sostenibilidad ambiental puede ofrecer una base para identificar intereses en común.

Un “charrette” es un proceso colaborador de diseño que se puede usar para promover la discusión, la identificación de problemas y necesidades, la repartición de ideas y el desarrollo de soluciones innovadores y sostenibles. Muchas veces este proceso involucra una serie de talleres públicos, grupos focales y asambleas comunitarias durante los cuales los participantes logran consenso en cuanto a un plan para el futuro de la comunidad. Generalmente los “charrettes” son altamente estructurados y manejados. Aunque un “charrette” puede durar para mucho tiempo, se debe tomar en cuenta el tamaño del grupo involucrado y el tiempo y recursos humanos disponibles para el proceso. Muchos expertos recomiendan que se inaugura el proceso de desarrollo con un programa de tres días o más para asegurar que el proceso es inclusivo de todos los miembros y grupos de la comunidad.

Típicamente los “charrettes” consisten de tres etapas. Antes del “charrette” mismo, un cómite determina el enfoque del “charrette”, identifica los asuntos importantes y arregla para el manejo del proceso por profesionales. El “charrette” mismo es la segunda etapa, el proceso de establecer una visión común por los representantes de los diferentes grupos en la comunidad. La tercera etapa es la documentación del proceso y sus resultados. Muchas veces, esto incluye una presentación a todos los miembros de la comunidad.

Hay muchos métodos que se pueden usar para promover el proceso de desarrollar una visión común por la comunidad. No importa cual de estos se emplee, es importante que los participantes identifican los aspectos de su comunidad que les gustan y los aspectos que no les gustan. Para lograr un mejor entendimiento de los valores comunes en la comunidad, es importante que los participantes comparten sus visiones distintas de una comunidad ideal, y que ellos mismos vocalizan una visión de la comunidad que les gustaría dejar a sus niños.

Un Proceso para el Desarrollo de una Visión Común

(De Vancouver Citizens Committee Citizens Handbook: A Guide to Building Community in Vancouver, by Charles Dobson).

El encargado del proceso pide que los participantes cierran los ojos y imaginen que están caminando por su comunidad quince años en el futuro. Se hacen varias preguntas. ¿Qué vean? ¿Cómo parecen los edificios? ¿Dónde se congrega la gente? ¿Cómo se hacen las decisiones? ¿Qué coma la gente? ¿Dónde trabaja la gente? ¿Cuáles fuentes de transporte hay? ¿Qué pasa en las calles? ¿Dónde es el centro de la comunidad? ¿Existen espacios abiertos y flujos de agua en la comunidad? ¿Qué es que uno puede ver cuando camina en la noche? Los participantes pueden documentar sus visiones individuales en forma escrita o visual, por ejemplo, con modelos, dibujos o diagramas. En unos casos, un ilustrador profesional puede transformar estos imágenes mentales en dibujos de la comunidad que los participantes pueden modificar a lo largo del proceso de diseño.

El uso de métodos visuales es importante en este proceso porque ayuda a los participantes imaginar las posibilidades para el futuro de la comunidad. Los gráficos y modelos diseñados en computadora son ejemplos. En Chattanooga, Tennessee, por ejemplo, se usan herramientas tales como el análisis geográfico del uso de la tierra como apoyos para la toma de decisiones y la planificación.

Se deben utilizar estrategias de planificación apropiadas culturalmente a la comunidad local. Los líderes del proceso deben tomar en cuenta el nivel educativo de las participantes, las normas sociales en cuanto a la participación de personas de diferentes géneros, edades, razas y clases y cualquier otro factor que puede influenciar la participación de todos los miembros de la comunidad en el proceso de planificación. Es importante incluir los jóvenes en el proceso porque la viabilidad social, económica y ambiental de la comunidad dependen de la educación, liderazgo y soporte de la juventud, y especialmente sus actitudes hacia la sostentabilidad. Involucrar la juventud puede precisar de reuniones específicas para ellos para que puedan expresar sus opiniones más libremente. La meta de todo este proceso no es identificar la opinión de la mayoridad, sino crear una visión del futuro que refleja los intereses de los diversos grupos en la comunidad.

Una vez se ha creado una visión del futuro, es importante formalizar y hacer permanente los resultados. Una declaración escrita de la visión sirve para llamar la atención de la comunidad a sus propios metas sobre largo plaza, así ayudando a todos los miembros mantenerse enfocado en las tareas críticas al éxito del proceso de cambio. La declaración puede incluir mapas, imágenes y fotos y cualquier otro modo de presentación que ayude a la comunidad recordarse de sus conceptos. La visión del futuro de Sustainable Seattle indicada en su declaración pública es “proteger y mejorar la salud y vitalidad de la comunidad sobre largo plazo por medio de sostener los enlaces entre el bienestar económico, la calidad ambiental y la equidad social.”

Después de formular una visión del futuro, es necesario desarrollar un plan de acción para realizar la visión. Los planes deben identificar metas y objetivos específicos y establecer cuando se espera lograr cada uno de ellos. Una de las metas de la comunidad de Jacksonville, Florida, es aumentar la tasa de graduación de las escuela secundaria; un objetivo específico es lograr una tasa de graduación de 78 porciento en el año 2005.

Determinar una meta requiere tres componentes importantes: ¿Qué se va a hacer? ¿Quién lo hará? ¿Para qué se lo hará? Es importante definir la meta claramente y especificar los resultados de lograrla. Los objetivos son hechos que se pueden medir y calificar para saber si se ha logrado la meta ó no. Los objetivos deben incluir cuatro componentes: ¿Quiénes habrán involucrados en el proceso? ¿Cuáles harán los resultados de sus acciones? ¿Cómo se va a medir los resultados? ¿Cuándo se espera lograrlos? Una herramienta muy útil es una tabla (Tabla 1) que indica cada meta y los objetivos específicos asociados con cada una, incluyendo esto cuatro componentes críticos. También se necesita identificar los recursos fiscales y humanos requeridos para lograr cada objetivo. Un buen plan de acción es específico, entendible por todo el mundo y realístico y represente un consenso de todo el grupo involucrado en su implementación.

Tables

Tabla 1. 

Metas y Objetivos

Utilice una tabla para cada meta. Describa la meta. Identifique cada objetivo asociado con la meta, usando una frase breve y fácil de recordar. Especifique los cuatro componentes críticos para cada objetivo. Al fin, escriba una frase completa que describe claramente el objetivo.

Meta:

Objetivo 1:

¿Quién?:

¿Qué?:

¿Cómo?:

¿Cuándo?:

Objetivo formal:

Objetivo 2:

¿Quién?:

¿Qué?:

¿Cómo?:

¿Cuándo?:

Objetivo formal:

Objetivo 3:

¿Quién?:

¿Qué?:

¿Cómo?:

¿Cuándo?:

Objetivo formal:

Footnotes

1.

Este documento, FCS7216-Span, es uno de una serie de publicaciones del Family Youth and Community Sciences, Servicio de Extensión Cooperativa de la Florida, Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas, Universidad de la Florida. (UF/IFAS). Fecha de primera publicación: September 2003. Repasado September 2006. Revisado July 2012. Visite nuestro sitio web EDIS en <http://edis.ifas.ufl.edu>.

2.

M.E. Swisher, Ph.D., associate professor, Department of Family, Youth and Community Sciences, Sandra Rezola, M.S., Institute of Food and Agricultural Sciences, and James Sterns, Ph.D., assistant professor, Department of Food and Resource Economics, University of Florida, Gainesville, FL 32611.


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