- Topics: Food Science and Human Nutrition | Dahl, Wendy

Wendy J. Dahl2
Muchos adultos mayores están en riesgo de desarrollar malnutrición, la falta de nutrición adecuada para mantener la salud.
La principal causa de la malnutrición en adultos mayores es el consumo inadecuado de alimentos. La falta de apetito o problemas al masticar y tragar puede llevar a un menor consumo de alimentos. Los adultos mayores que viven solos, pueden tener dificultad en comprar y transportar los alimentos a sus hogares, y pueden tener dificultad en preparar comidas nutritivas. Muchos medicamentos comunes contribuyen a un bajo consumo de alimentos, con efectos secundarios como nausea, boca seca y molestias gastrointestinales.
La malnutrición puede también ser el resultado de enfermedades o condiciones de salud que causan problemas con la digestión de alimentos y la absorción de nutrientes.
La malnutrición puede llevar a muchos problemas serios de salud incluyendo:
infecciones
neumonía
caídas y fracturas
desordenes digestivos
ruptura de la piel, ulceras por presión
confusión, problemas de memoria, demencia
La malnutrición en adultos mayores puede llevar a una calidad de vida mala y contribuir a mayores necesidades de atención, hospitalización, y un incremento en costos de cuidado de salud. Mejorar la nutrición en el adulto mayor da lugar a:
Enfermedades más cortas
Menos hospitalizaciones y más cortas
Menos complicaciones
Mejora el estado funcional
Una vida más independiente
Mejora la calidad de vida
Cuando la pérdida de peso ha ocurrido, el ingreso total de alimentos y energía (Ej. calorías) son insuficientes. Esto lleva a la pérdida de grasa corporal y músculo. La pérdida del músculo conduce a problemas de debilidad y movilidad. La pérdida de grasa corporal significa que hay menos energía almacenada en caso de enfermedad y menos "relleno" lo cual puede causar incomodidad y un aumento de riesgo para enfermedades por la presión.
El consumo de proteína de muchos adultos mayores y frágiles es bajo. Los alimentos altos en proteína, tales como la carne y el pescado son recomendados. Sin embargo, la carne puede ser difícil de masticar para aquellos con problemas dentales o con boca seca. Las carnes pueden ser molidas y humedecidas para facilitar su consumo. (1)
Los productos lácteos como la leche, el yogurt y el queso, son recomendados para mejorar el consumo de proteínas y calorías. También se recomienda alternar huevo y carne y frijoles. Estos alimentos son una buena fuente de proteína y son usualmente fáciles de masticar y tragar.
Además de la proteína, la grasa añadida puede ser necesitada para aumentar las calorías, prevenir una pérdida mayor de peso y fomentar el aumento de peso si es necesario. Aumentar la grasa puede mejorar el sabor de los alimentos y puede también facilitar su ingestión.
Los adultos mayores tienen frecuentemente bajo consumo de muchas vitaminas y minerales. Por ejemplo, niveles bajos de acido fólico, magnesio, zinc, vitaminas E, B6, B12, C y tiamina han sido encontrados en adultos mayores que viven en hogares de ancianos.
Los adultos mayores pueden necesitar tomar un suplemento vitamínico y mineral, una bebida nutricional o leche fortificada con vitaminas y minerales para satisfacer sus necesidades. Dos ejemplos de suplementos nutricionales comúnmente usados son Ensure® y Boost®.
La mayoría de los adultos mayores en los Estados Unidos tienen consumo de vitamina D bastante por debajo del nivel recomendado (3). Hay pocos alimentos naturalmente ricos en vitamina D (pescados grasos, yemas de huevos, algunos champiñones). En el pasado, la mayoría de la vitamina D se producía en nuestra piel al exponernos al sol. Sin embargo, este proceso disminuye con la edad y muchos adultos mayores pasan la mayor parte del tiempo bajo techo. Las advertencias de salud pública contra la exposición al sol también han inducido a las personas a evitar el sol.
La deficiencia de vitamina D ocurre frecuentemente en adultos mayores, especialmente en aquellos que viven en hogares de ancianos (4). El bajo consumo de vitamina D está relacionado al aumento de fractura de caderas y también al debilitamiento y el dolor muscular. Como solo la dieta no reúne los requisitos de vitamina D para los adultos mayores, los suplementos son requeridos (3).
La deficiencia de Vitamina B12 es muy común en los adultos mayores. Esta es una deficiencia seria porque causa demencia irreversible, anemia, depresión, molestias gastrointestinales e infecciones del tracto urinario.
La deficiencia de la vitamina B12 en los adultos mayores se debe a problemas de absorción de la vitamina encontrada naturalmente en alimentos tales como pescado, carne, huevo y leche (4). El bajo consumo de B12 por la dieta también resulta en deficiencia. Los suplementos que proveen B12 son recomendados para los adultos mayores.
Como cuidador o miembro de la familia de un adulto mayor, existen varios pasos a seguir para prevenir la malnutrición. Si usted se da cuenta de la perdida de peso o poco consumo de nutrientes, trate de seguir los siguientes consejos.
Prepare comidas altas en proteína, incluyendo alimentos como carne, huevo, y frijoles.
Si usted nota dificultad para masticar, pruebe comidas suaves y húmedas y corte o muela la carne.
Proporcione comidas altas en grasas añadidas para incrementar el ingreso de calorías y mejorar el sabor.
Proporcione multivitaminas o suplementos nutricionales tales como Ensure® y Boost® y aperitivos.
El agente de Ciencias de la Familia y el Consumidor (FCS) en la oficina de Extensión de su condado pueden tener más información y clases a las que usted pueda asistir. Información para las oficinas de Extensión de la Florida se puede encontrar en http://solutionsforyourlife.ufl.edu y http://SolutionsForYourLife.com/map/. También, un dietista registrado (RD) le puede proporcionar información confiable.
(1) Dahl, WJ. Gainesville, FL. 2010. Modifying food texture for the older adult. EDIS – UF/IFAS Extension Data Information Source. http://edis.ifas.ufl.edu/fs156
(2) Lengyel, CO, Whiting, SJ, Zello, GA. 2008. Nutrient inadequacies among elderly residents of long-term care facilities. Can J Diet Pract Res, 69, 7–13.
(3) Whiting, SJ, Calvo, MS. 2010. Correcting poor vitamin D status: Do older adults need higher repletion doses of vitamin D3 than younger adults? Mol Nutr Food Res, 54, 1–8.
(4) Dunne, J, Dahl, WJ. 2007. A novel solution is needed to correct low nutrient intakes in long-term care residents. Nutrition Reviews, 65, 135–138.
Este documento, FSHN10-09s, es uno de una serie de publicaciones del Departamento de Food Science and Human Nutrition, Servicio de Extensión Cooperativa de la Florida, Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas, Universidad de la Florida. (UF/IFAS). Fecha de primera publicación: mayo 2011. Visite el sitio web de EDIS en http://edis.ifas.ufl.edu/.
Wendy J. Dahl, PhD, profesora asistente, Departamento de Ciencia de los Alimentos y Nutrición Humana, Universidad de Florida; Gainesville, FL 32611.
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