De Compras Para la Salud: Mariscos1

Michelle Brown y Wendy J. Dahl 2

El marisco es un término general para todo tipo de pescados y mariscos. Los mariscos son parte del "grupo de alimentos de proteína" de MyPlate y también proporciona otros nutrientes necesarios para una buena salud (USDA 2011). Ya que hay muchos beneficios para la salud asociados con el consumo de mariscos en la dieta, se recomienda que los adultos consuman al menos ocho onzas de una variedad de mariscos cada semana.

Si bien se recomienda comer más mariscos como parte de una dieta saludable, es importante tener en cuenta su presupuesto cuando compre mariscos. Este artículo explica los beneficios para la salud de los mariscos y ofrece algunas estrategias para ahorrar dinero para hacer que los mariscos sean mas accesibles.

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Credit: Elena Gaak/iStock/Thinkstock

¿Qué hace que los mariscos sean saludables?

El consumo de mariscos ofrece beneficios para la salud. En comparación con muchas otras fuentes populares de proteína, los mariscos son bajos en grasas saturadas y colesterol, y es una buena fuente de grasas saludables como los ácidos grasos omega-3 (Seafood Health Facts [SHF] 2012d). Mariscos, como la mayoría de las carnes magras, es una buena fuente de vitaminas B, así como el selenio, zinc, yodo y hierro (SHF 2012d). Algunas variedades de mariscos, como el salmón y el atún enlatado, son fuentes excelentes de vitamina D, un nutriente que es muy importante para la salud (USDHHS and USDA 2015).

Los mariscos aportan proteínas que su cuerpo necesita para un crecimiento saludable, mantenimiento y reparación. Una porción de tres onzas de mariscos, en general, ofrece hasta un 40% del requerimiento diario de proteínas para los adultos (SHF 2012e).

Los estudios científicos vinculan el consumo de mariscos con un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Comer dos porciones de pescado por semana reduce el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (USDHHS and USDA 2015). Esta reducción en el riesgo está relacionada con el contenido de los ácidos grasos omega-3 en los mariscos. Algunos pescados, como el salmón y el arenque, son naturalmente más altos en grasa total y, por lo tanto, también tienen un mayor contenido de ácidos grasos omega-3.

Los ácidos grasos omega-3 ayudan a desarollar el cerebro y los ojos antes de nacer y durante la infancia (SHF 2012b). Se recomienda que las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia coman 8-12 onzas de una variedad de mariscos cada semana (USDHHS and USDA 2015).

Al decidir qué mariscos comprar, píense en el contenido de ácidos grasos omega-3 de diferentes variedades. Las opciones que tienen niveles moderados a altos de ácidos grasos omega-3 incluyen el salmón, la caballa, el arenque y las sardinas (que se consideran pescados oseánicos "grasos") (SHF 2012e). El contenido de ácidos grasos omega-3 de una selección de mariscos se muestra en la Tabla 1.

Tabla 1. 

Contenido de ácidos grasos omega-3 y metilmercurio de mariscos (USHHS and USDA 2010).

Tipo de mariscos

Los ácidos grasos omega-3 (miligramos) per 4 oz

Salmón (Atlántico, Chinook, Coho)

1,200–2,400

Atún (aleta azul y atún blanco/albacora)

1,700

Pez espada*

1,000

Atún en lata liviano (no atún blanco/albacora)

150–300

Abadejo (Atlántico y lucioperca)

600

Platija

350

Almejas

200–300

Bagre

100–250

Bacalao (Atlántico y Pacífico)

200

Vieiras (Bahía y el Mar)

200

Langostas (Norte, de América)

200

Camarón

100

Tilapia

150

* No debe ser consumido por mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

¿Qué pasa con el mercurio en los mariscos?

El metilmercurio es un elemento natural que se encuentra en pequeñas cantidades en algunos mariscos. Esta molécula puede causar daño a los nervios y el cerebro cuando se consume en cantidades elevadas (SHF 2012d). Sin embargo, el consumo promedio de metilmercurio en los mariscos no es lo suficientemente alto como para ser un problema de salud para la mayoría de los adultos (Fish Watch 2017b). Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben tratar de limitar su consumo de metilmercurio, ya que puede ser un problema para el feto o el bebé. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben comer de 8 a 12 onzas de mariscos por semana, seleccionando variedades de mariscos que contengan niveles bajos a moderados de metilmercurio. Ellas deben reducir aún más la exposición al metilmercurio al no comer tiburón, pez espada, caballa o blanquillo, y comer no más de seis onzas de atún blanco/albacora enlatado cada semana (USDA 2010, p. 39).

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Credit: David De Lossy/Photodisc

¿Cuáles son algunas de las opciones de compra para ahorrar dinero?

Si bien los mariscos ofrecen opciones de planificación de comidas saludables, algunas variedades pueden ser costosas. Cuando busque ahorrar dinero, mariscos enlatados o congelados pueden ser buenas opciones.

Los mariscos congelados, que se encuentra en la sección de congelados de los supermercados, generalmente se encuentran en la misma o mejor condición que los mariscos frescos (Stiles et al. 2013). Esto se debe a que los mariscos congelados, por lo general, son congelados inmediatamente después de su captura, a veces incluso antes de llegar a la tierra (Stiles et al. 2013). La congelación inmediata ayuda a mantener la calidad y el sabor de los mariscos y retarda el crecimiento de bacterias. Los mariscos frescos puede viajar en hielo durante largas distancias y a veces se congelan y descongelan antes de llegar al supermercado (Stiles et al. 2013).

Otra opción más económica son los mariscos enlatados. Mariscos enlatados conservan sus beneficios para la salud (SHF 2012a) y son estables en el estante y fáciles de usar en las recetas. Mariscos enlatados tienden a ser más altas en sodio (SHF 2012a). Para ayudar a mantener su consumo de sodio bajo control, considere la selección de mariscos enlatados etiquetados como "bajos en sodio" o "muy bajos en sodio". Otra opción es enjuagar los mariscos enlatados con agua corriente para reducir su contenido de sodio (Vermeulen et al. 1983).

¿Qué pasa con la sostenibilidad?

Sostenibilidad, que se centra en satisfacer las necesidades de hoy sin comprometer la capacidad de satisfacer las necesidades futuras, se está convirtiendo en un tema muy importante que debe considerarse al comprar mariscos (Fish Watch 2017a). Dado a que las pesquerías en todo el mundo están sufriendo de disminución de las reservas, es importante garantizar que continuemos teniendo acceso a mariscos frescos (Fish Watch 2017a). Gran parte de los productos del mar en los Estados Unidos son importados, e información actualizada sobre la sostenibilidad y las guías para comprar de forma sostenible se puede encontrar en www.fishwatch.gov.

¿Qué pasa con la seguridad alimentaria?

Los mariscos pueden tener bacterias en su superficie. Aunque esto supone un riesgo por enfermedades transmitidas por los alimentos, comer mariscos cocinados generalmente es seguro. Para reducir el riesgo, busque las siguientes características en los productos del mar que compra:

Pescado Fresco (Food and Drug Administration [FDA] 2017)

  • El olor no es demasiado a pescado

  • La carne es brillante

  • Sin decoloración

  • Sin secado ni oscurecimiento en los bordes

  • Los ojos de pescado entero deben ser claros

Pescado Congelado (FDA 2017)

  • Ningún daño al empaque

  • No está en el estante superior de la caja del congelador

  • No hay cristales de hielo visibles (esto indica cambios de temperatura durante el transporte)

Siempre compre mariscos frescos al final de su viaje de compras y guárdelos en un refrigerador frío (menos de 40°F) de inmediato cuando llegue a casa (SHF 2012c). Mariscos congelados deben mantenerse congelados hasta su preparación. Si usted vive en un ambiente caluroso, lleve consigo una hielera con bolsas de hielo para transportar su pescado.

En casa, siga estos consejos de seguridad alimentaria para asegurarse de que sus mariscos están seguros para comer (FDA 2017):

  • Separe los mariscos de otros productos alimenticios.

  • Lávese bien las manos antes y después de preparar mariscos en su cocina.

  • Utilice agua caliente, detergente y desinfectatnte en cualquier superficie de la cocina con la que los mariscos hayan estado en contacto.

  • Descongele los mariscos congelados colocándolos en el refrigerador durante la noche.

  • Cocine los mariscos a una temperatura interna de 145°F, o hasta que la carne esté opaca.

  • No guarde los mariscos por más de su tiempo de almacenamiento recomendado.

¿Puedo comer mariscos crudos?

Muchas personas disfrutan de comer mariscos crudos, como las ostras y el sushi. Sin embargo, siempre es mejor cocinar los mariscos para minimizar el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos. Si usted todavía está pensando comer mariscos crudos, debe considerar comer pescado que haya sido congelado previamente. La congelación mata parásitos presentes en o sobre los productos del mar, a pesar de que no matar todos los microorganismos (FDA 2017).

Las mujeres embarazadas, niños pequeños, los adultos mayores y las personas con sistemas inmunes comprometidos (como las personas con VIH, tuberculosis, o que han recibido trasplantes de órganos) nunca deben comer mariscos crudos o parcialmente cocinados (FDA 2017). Estas poblaciones son más susceptibles a enfermedades transmitidas por los alimentos.

Preparación de los Mariscos

Una vez que haya seleccionado su marisco y seguido los consejos de seguridad de los alimentos mencionados anteriormente, asegúrese prepararlos de manera que sea agradable para usted. Métodos culinarios como asar y hornear son grandes opciones que no aportan grasa adicional. El uso de grasas como el aceite y la mantequilla al cocinar puede agregar una gran cantidad de calorías adicionales, así que utilizelos con moderación. Para mejorar el sabor de los mariscos, intente usar hierbas como el romero, el tomillo y la albahaca, así como el limón en lugar de sal. En una búsqueda rápida en Internet es probable que encuentre muchas recetas buenas. También hay excelentes mezclas de especias para mariscos y adobos disponibles en la mayoría de supermercados.

Resumen

Los mariscos son una fuente importante de proteína y ofrecen beneficios para la salud del corazón. Comer 8 onzas de mariscos por semana para adultos, como lo recomiendan las pautas dietéticas para estadounidenses (USDHHS and USDA 2015), es una excelente manera de agregar variedad a su dieta y al mismo tiempo obtener nutritientes importantes para una buena salud. Asegúrese de considerar la seguridad de los mariscos que compra y de tomar decisiones acordes a su presupuesto.

Referencias

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Fish Watch. 2017b. "Health: What about Mercury?." Retrieved June 7, 2017 from https://www.fishwatch.gov/eating-seafood/health

Food and Drug Administration (FDA). 2017. "Fresh and Frozen Seafood: Selecting and Serving it Safely." Retrieved June 7, 2017 from http://www.fda.gov/Food/ResourcesForYou/Consumers/ucm077331.htm

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Seafood Health Facts . 2017c. "Guide to Selecting Seafood." Retrieved June 7, 2017 from http://seafoodhealthfacts.org/seafood_safety/patients/handling.php

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Stiles, M., A. Kagan, H. Lahr, E. Pullekines, and A. Walsh. 2013. "Seafood Sticker Shock: Why you may be paying too much for your fish. Retrieved June 7, 2017 http://oceana.org/sites/default/files/reports/Oceana_Price_Report.pdf

U.S. Department of Agriculture. 2011. "ChooseMyPlate." Washington, DC. Retrieved June, 2017 from http://www.choosemyplate.gov/index.html

U.S. Department of Health and Human Services and US Department of Agriculture. (USDHHS and USDA). 2015. 2015–2020 Dietary Guidelines for Americans. 8th Edition. Available at http://health.gov/dietaryguidelines/2015/guidelines/

Vermeulen, E., F. Sedor, and S. Kimm. 1983. "Effect of water and rinsing on the sodium content of selected foods." Journal of the American Dietetic Association 82(4):394–396.

Footnotes

1. Este documento, FSHN14-05s (la versión en inglés de este documento es Shopping for Health: Seafood), es uno de una serie de publicaciones del Food Science and Human Nutrition, Servicio de Extensión Cooperativa de la Florida, Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas, Universidad de la Florida (UF/IFAS Extension). Fecha de primera publicación: abril 2014. Repasado diciembre 2018. Visite nuestro sitio web EDIS en < https://edis.ifas.ufl.edu>.
2. Michelle Brown, former MS-DI estudiante; y Wendy J. Dahl, profesor associado, de la Departamento de la Ciencia de los Alimentos y de Nutrición Humana; Servicio de Extensión Cooperativa de la Florida, Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas, Universidad de la Florida (UF/IFAS Extensión), Gainesville, FL 32611.

Publication #FSHN14-05s

Date: 2019-01-13

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